Vera Grabe: desarmada y almada por la paz

 

“En nuestro país es fácil tomar las armas, pero es más difícil sostener en la paz, y aún más ser un rebelde de la paz. La nueva revolución es la desarmada y almada de paz”, dice Vera Grabe, una mujer de hierro que en su día tomó las armas. Creía entonces que la solución a la desigualdad que vivía su país –Colombia- no tenía otra vuelta de tuerca que la fuerza. Años después, y tras muchas tormentas y demasiados muertos, dejó las armas y un pasado en la insurgencia, el M19, donde fue una de sus dirigentes. Dejó también parte de su vida, como la de tantos otros a los que arrastró la violencia. Charlar con ella es hacerlo con la historia de su país, una Colombia desgarrada por el dolor, contradictoria y difícil de explicar pero que solo parece tener futuro si deja de sangrar, si se firma la paz y se pierde el miedo a ella, por muchos problemas que traiga, explica.

Ella, que empuñó las armas, dirige hoy el Observatorio por la Paz. Ella, dirigente de unas de las guerrillas históricas de Latinoamérica, se desmovilizó –con todo su grupo- en los 90, cuando tras mucha sangre no le vieron más sentido a más guerra. Porque al final, se es revolucionario si uno se atreve a pensar diferente”, y hacerlo en su país es decir que sí hay que sentarse con quien se odió y comprender que hay que buscar fórmulas donde parece que no las hay, inventárselas, si es necesario. Se trata de que la gente le pierda el miedo a lo nuevo, a la paz. Vera Grabe cuenta que en Colombia parte de la sociedad está anestesiada por la violencia y no se atreven, no saben repensar el país.

Vera Grabe contó su vida en El silencio de mi chelo. Las razones de mi vida. En él, la que fuera guerrillera y más tarde senadora a golpe de democracia y elegida por sus compatriotas, narra los motivos por los que dado un momento se “enmontañó” y se calzó unas botas de agua y un fusil arriba y abajo de la abrupta geografía colombiana. El primer título que barajó para esta autobiografía fue Escritura para construir la matria. Bajo ese nombre quería contar que el concepto de patria es nacionalista y patriarcal. El ideal era construir una sociedad de otra manera, desde la perspectiva de las mujeres, desde la matriz y no desde los valores de la imposición, desde la inclusión y el reconocimiento de los afectos.

Ella, parte de la historia de esa esquina de América, no titubea al afirmar que las mujeres son parte fundamental en la historia de la paz en su país. Ellas, que sufrieron especialmente los desastres de la guerra, la violencia sexual. “Absolutamente, aquí y todas las guerras. Es una de las formas más cobardes de usar el poderío contra la mujer, es una venganza. Somos y hemos sido un botín de guerra, víctimas hacia las que se vuelcan todas las impotencias de los violentos. Porque yo creo que la violencia es una gran fuente de impotencia. ¿Cómo me descargo? Atacando”. Hoy Vera Grabe, como tantas otras miles de mujeres colombianas han perdido el miedo y se sienten almadas por la paz.

* Declaraciones de la entrevistada para el proyecto Mujeres al frente, la ley de las más nobles.

Publicado en Más de la mitad, un blog de 20 minutos que se autodefine de la siguiente manera: “Las mujeres somos la mitad de los seres humanos, pero según las estadísticas nos tocan más pobreza, más injusticia y menos derechos que a la otra media Humanidad. En este espacio, varias mujeres contamos lo que nos pasa y lo que hacemos cada día para transformar una realidad injusta: la nuestra y la de nuestro mundo”.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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