Una invitación a romper el silencio

Un tercio de las mujeres europeas ha sufrido la violencia física o sexual: 62 millones. Este dato terrorífico arrojado por un estudio de la Unión Europea hace pocos semestres arrojaba una terrible realidad, el horror está aquí y no lo contamos, callamos. Pruebe a preguntar en su círculo de amistades. Saque la conversación entre mujeres. Silencio. Una de cada tres sabe de esas manos de más, pero callamos por miedo, por pudor, por pánico, por horror, por pundonor, por el qué dirán, por temor, por dolor… pero callamos.

Hay que ser valiente para denunciar y gritar. Y más, si toca cerca. Y eso es lo que hace Chelo Álvarez-Stehle, la directora de Sands of Silence, un premiadísimo documental que ahora se puede ver por toda España. Parte de un tabú para todos, el abuso a una menor, la hermana pequeña de la cineasta. Ocurrió un día cualquiera, cuando todos los hermanos jugaban en la playa, su playa, la de unos niños. Y para recrearlo, la documentalista mete una cámara en varias cenas y encuentros familiares en las que en vez de discutir sobre la política nacional, levantan la losa del silencio y dolor y hablan y se dejan filmar.

Lo hizo durante años. ¿Lo contamos? ¿Hacemos de esto un tema de denuncia de lo que pasa en tantos hogares, parques, salas de reuniones y ascensores? La hermana está presente siempre, pero no solo en su historia, que es lo que realza la cinta. Ella impulsa un relato narrado en primera persona que salta de la intimidad de un salón en una casa de Logroño al mundo entero.

Porque Chelo Álvarez-Stehle pasa de lo individual a lo universal y aprovecha sus viajes durante 15 años por Nepal, India y México para, cámara en mano, enlazar voces de otras mujeres que han sufrido abusos. Poco a poco, a modo de diario íntimo, casi de confesión, la directora de Sand of Silence expone los bajos fondos de la trata sexual desde Asia a América Latina.

La historia es enorme, como lo es el hecho de que una de cada tres mujeres hayamos sufrido la violencia física o sexual, pero la documentalista la acota y hace que el espectador se adentre en las muchas cuestiones a las que se enfrentan las supervivientes, convertidas en defensoras de esta causa. Pero ese viaje por el mundo, de la mano de un par de heroínas que —como la pequeña de los Álvarez-Stehle— rompen el silencio, no acaba con ellas, y al final, la cinta vuelve a la directora para regresar a cada uno de nosotros y confrontar los fantasmas del pasado. Ella lo hace. También las mujeres a las que filma, todo un ejemplo de cine y de vida.

Originalmente publicado en el Blog Mujeres, El País.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s