“La paridad debe ser un objetivo constitucional”

Es feminista y se define como constitucionalista heterodoxo. Es experto en igualdad de género, nuevas masculinidades, diversidad cultural, participación política, gobierno local y derechos LGTBI. Así respondía Octavio Salazar para la Fundación Atenea. Fue uno de los ponentes de la Jornada Género e Inclusión, organizada por Atenea el pasado 28.

¿Cuáles fueron tus impresiones del encuentro organizado sobre género e inclusión?

La jornada fue intensa y apasionante, sobre todo por dos motivos. Primero, porque supo tener presente las diferentes perspectivas desde las que el género continúa actuando como factor de exclusión. Segundo, porque lo hizo desde una perspectiva multidisciplinar, poniendo en relación múltiples saberes y además el conocimiento científico con la praxis social.

¿Cómo estamos de lejos de la paridad que reconoce la propia Constitución?

La paridad no está reconocida por la Constitución española. ¡¡¡Qué mas quisiéramos!!! Las mujeres apenas están en la Carta Magna de 1978, más allá del principio de igualdad y no discriminación del artículo 14. La paridad es, debería ser, un objetivo constitucional y la clave de unas política de igualdad que han de partir del reconocimiento de que la democracia o es paritaria o no es tal democracia.

Relatabas un panorama complicado para las mujeres marcado por el patriarcado, por las políticas neoliberales, el mito de la libre elección, la crisis del Estado social y lo que denominabas contrarreforma patriarcalpara preguntarte, ¿dónde están las mujeres en la nueva política? Ahora te lo pregunto yo. ¿Dónde están?

Me temo que las mujeres están en la “nueva” política tal y como estaban en la “vieja”, es decir, sin tocar verdaderamente el poder y sin tener eso que Celia Amorós llama la completa investidura. Me temo que vuelven a ser las traicionadas, como lo han sido a lo largo de la historia, por revoluciones en las que ellas se dejan la piel pero luego, a la hora de repartir poder, suelen quedar en las afueras.

¿Por qué las políticas de igualdad siguen siendo frágiles?

Porque siguen obedeciendo a dos mecanismos jurídicos insuficientes: los propios de un “soft law”, o derecho blando, sin capacidad coactiva; y porque no responden con fidelidad a lo que debería ser un auténtico y operativo “mainstreaming” de género. Si a eso le sumamos que son políticas que no se evalúan, que no se dotan de suficientes recursos y que están siempre en manos de las voluntades políticas de turno, el panorama es ciertamente desalentador.

¿Cuánto y cómo deben cambiar las culturas y saberes para una inclusión verdadera de las mujeres?

Las culturas y los saberes deben superar los paradigmas androcéntricos y patriarcales. Deben dar visibilidad y reconocimiento a las voces de mujeres y superar los criterios de mérito y autoridad que de manera exclusiva seguimos otorgando y monopolizando los hombres.

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