Periodistas enfadadas

Es un lujo que un grupo de jóvenes estudiantes de Periodismo convoquen una mesa sobre mujeres y periodismo. De eso trataba el I Congreso sobre el papel de las Mujeres en los medios, organizado por la asociación universitaria Eco, @ECOasoc ‏ hace una semana. Y sin querer, al entrar en arena, el tema nos enfadó, especialmente a dos de las ponentes que compartíamos mesa: la periodista Cristina Sánchez, directora del programa Países en conflicto, de RNE; y a quien esto escribe, reportera también y freelance.

¿Será posible que todavía, en el año 2017, se deba debatir que no estamos en los medios? ¿Será posible que todavía tengamos que repetir que estamos infra-representadas en las direcciones de los medios? ¿Será posible que todavía, cuando presentamos un tema de género, tengamos que justificar que los temas de mujeres no son los de un colectivo, son los de pongamos, un 51% de la humanidad? Sí, resulta cansino, pero es necesario seguir haciendo enrojecer a quien no lo vea. Y es que sigue haciendo falta hablar de feminismo y medios. Más que nada, porque como afirmaba acertadamente Javier Gallego hace poco, @carnecrudaradio, “el que no es feminista, es machista”.  ¿Pero sabe y conoce el lector el nombre de cinco corresponsales de guerra españolas?, preguntaba la reportera de la radio pública. El auditorio de estudiantes de periodismo, no. ¿Hombres? Unos cuantos, señalaba Cristina.

Más temas que salieron y por el que levantamos el tono de voz: la importancia de poner sobre el tapete el uso del lenguaje inclusivo, la necesidad de tratar a las víctimas de la violencia machista como si las hubiese asesinado el terrorismo etarra o yihadista, las estúpidas preguntas a las periodistas de cómo conciliamos…

La guerra y las mujeres 

Y es curioso, porque se va a las guerras, y como protagonistas, no estamos, aunque las suframos (en la retaguardia se muere y se sufre también). Una maravillosa excepción llena de mujeres, La guerra no tiene nombre de mujer, de Svetlana Alexíevich, periodista y Nobel de Literatura en 2015. En esta joya del reporterismo, la autora narra lo que podría ser una auténtica revancha del periodismo de las historias pequeñas y se fija en la historia de las mujeres rusas que vivieron la Segunda Guerra Mundial.  “No escribo sobre la guerra, sino sobre el ser humano en la guerra”. “Reflexiono sobre el sufrimiento, que es el grado superior de información”. “La historia de la guerra ha sido reemplazada por la Historia de la Victoria”.

¿Y como reporteras estamos? Se abre el debate y de la mano del libro de Carmen Valiña, El mundo árabo-islámico como ellas no lo contaron, planteamos cómo las grandes corresponsales españolas no han relatado los conflictos de un modo muy distinto al de sus colegas. “Es casi imposible distinguirlo del de sus colegas masculinos. Desde la adopción sistemática del punto de vista oficial en Occidente hasta la tendencia a ningunear a los seres de carne y hueso que viven en esa región, pasando por la confusión entre la religión musulmana y las acciones deleznables de algunos grupos que le hacen interpretaciones fundamentalistas, el género del informador parece influir muy poco”, señalaba Javier Valenzuela, @cibermonfien una reseña del libro. Y proseguía: “No han contado el formidable esfuerzo de millones de mujeres desde el Atlántico al Índico para ir accediendo a los estudios y los trabajos, ni sus nuevos planteamientos en la vida familiar, con voluntad de tener menos hijos y más presencia en la vida laboral, civil y política”. Cierto, falta ponerse las gafas violetas, desaprender: no se nace feminista, es un proceso que cuesta a todos, a nosotras y a ellos. Ahí, reclamamos profesionalidad. Más que nada porque no vemos el machismo. Para contar eso estaba invitada Ana Requena, quien  lleva las riendas del espacio micromachismos, en el eldiario.

Y para hablar de visión de género, salieron a escena las mujeres colombianas y su propuesta de paz, histórica por el peso y presencia que han tenido en los acuerdos, entre otras cosas porque se ha pensado que debían estar presentes. Y tras oírlas, sus sensatas propuestas: acceso a las tierras en igualdad de condiciones. Reforma del sistema rural; participación política; Cese al fuego bilateral. Dejación de armas y garantías de seguridad; solución al problema de las drogas ilícitas; víctimas. Sistema integral de Verdad, Justicia, Reparación y no Repetición e implementación, verificación y refrendación. Sensatez sobre el plato, de unas víctimas hasta ahora nunca oídas (tampoco por los medios). Aprendamos de ellas, por sentido común y por justicia, por representatividad. Porque entre otras cosas, está demostrado que la paz es más sostenible en el tiempo si en ella participan las mujeres. ¿Qué no es importante su paso? Démosle páginas a las mujeres, pintaremos un mundo, cuanto menos, diferente. FIN

 

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2 thoughts on “Periodistas enfadadas

  1. Hijos si, maridos no, proclamaba la Pasionaria; ahora ni siquiera hijos, algunos no se libran de los contenedores.
    Viva la igualdad, no la discriminacion, mal camino ; las cosas van de mal en peor.
    La mujer, lo mas satifactorio y equilibrado de este mundo heterogeneo, no uniforme, espero que encuentre y le den su sitio, se lo merece por valia y derecho, pero el todo vale no funciona, a los resultados me remito.

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