La invisibilidad oficial de la violencia sexual: ‘Ya es hora de que me creas’

La frase “No volvería a denunciar” fue la más repetida entre las múltiples mujeres entrevistadas para el informe Ya es hora de que me creas, publicado por Amnistía Internacional (AI) sobre violencia sexual contra las mujeres. A pesar de haber aumentado, España ocupa el puesto 25 de los 32 analizados en número de denuncias. El motivo para no acudir a las autoridades, según el director de la ONG, Esteban Beltrán, es que las mujeres no creen que sirva para nada. “No son creídas”, apuntó tajante.

El estudio denuncia que España lleva 30 años en los que las violencias son invisibles debido a la carencia de políticas públicas para luchar contra la violencia sexual. Para el responsable de AI, la violencia sexual en España fuera de la pareja o expareja es masiva e impacta en la vida de millones de mujeres en España y “es oficialmente invisible”.

Amnistía Internacional señala varias cuestiones que obstaculizan que las víctimas y supervivientes de la violencia machista denuncien y puedan gozar de sus derechos. Para empezar, subraya esa invisibilidad como un problema de base, tanto cuantitativo como cualificativo, e insiste en la inacción durante tres décadas de una política que no ha mirado y puesto remedio al horror que sufren el 13,7% de las mujeres españolas que reconocen haber sufrido violencia machista a lo largo de su vida, según la Macroencuesta de Violencia Contra la Mujer 2015.

Otro impedimento es, según el informe, la indefinición de una política pública común en todo el Estado. Asimismo, denuncia la falta de especialización del personal que atiende a las mujeres (policías, servicios médicos, jurídicos…), la necesidad de que exista una denuncia para que se garantice la intervención de personal forense y unos procesos judiciales que no resultan traumáticos para las víctimas, que vuelven a ser revictimizadas. “No puede ser que las víctimas tengan miedo de quienes deben protegerlas”, señaló la autora del informe, Bárbara Tardón.

Realizado durante este ejercicio, la investigación constata que no existen a nivel estatal campañas de información que aclaren qué hacer cuando la víctima ha sido violada o ha sufrido cualquier otro tipo de violencia sexual. La prueba es que el procedimiento que debe seguir una mujer es distinto según la comunidad en la que viva, si es que existe protocolo. Es lo que AI denomina “la lotería de las comunidades autónomas”. Otra forma de comprobarlo, señalaron, es lanzar la siguiente pregunta al aire: “¿Qué hay que hacer si te violan: primero al hospital (¿vale cualquiera?) o a una comisaría (¿vale cualquiera?)”. No hay cifras, defiende la ONG, que ofrezcan una dimensión real de la violencia sexual. Tampoco hay, subraya, recursos especializados.

A Blanca, por ejemplo, no la creyeron. Blanca estaba en la sala, no quiso ser fotografiada pero no tuvo reparos en contar el peregrinaje que tuvo que sufrir cuando la violaron, a pocos portales de su domicilio. En su caso, según llegó a su hogar, se lo contó a su madre y salieron juntas a una comisaría: no era la buena, la preparada con personal para atenderlas; de esa se fueron a otra –donde tras un interrogatorio de cinco horas–, no la creyeron. De allí partieron a un hospital, tampoco era el bueno. De allí, y en bus, se trasladaron a otro donde el forense seguía sin creerla… Pasaron casi 17 horas hasta que la atendieron y pudo volver a casa a bañarse y descansar. A Mónica Méndez, la madre de Raquel, una joven de 15 años que se suicidó víctima de acoso por Internet, tampoco la creyeron. O lo hicieron tarde, cuando la niña estaba muerta, explicó Méndez ante la prensa.

“La ropa, la hora, el alcohol, la raza, la etnia, la situación migratoria de la mujer… son todo estereotipos que siguen mermando la credibilidad de las mujeres y que está en la raíz del problema”, denunció Beltrán, un factor al que se suma la falta de formación del grupo de profesionales que atiende a las víctimas.

Seis medidas para garantizar los derechos de las mujeres

Para abordar la invisibilidad, el cuestionamiento y la desprotección de las víctimas de violencia sexual, Amnistía Internacional propone:

  • Recopilar datos que permitan dimensionar el problema para impulsar así políticas públicas, coordinadas con los gobiernos autonómicos, para la prevención, sensibilización, información, atención y reparación de las víctimas.
  • Crear servicios especializados como teléfonos disponibles las 24 horas del día, los 365 días del año, y garantizar la existencia de centros especializados en violencia sexual en todos los territorios del Estado español.
  • Revisar, actualizar y garantizar la aplicación el Protocolo Común para la Actuación Sanitaria ante la Violencia de Género, incluida la violencia sexual, de 2012.
  • Reformar el Código Penal en lo referente a todos los delitos sexuales, garantizando que se protege la autonomía sexual y el consentimiento libremente dado, de acuerdo con los estándares internacionales.
  • Facilitar asistencia letrada gratuita e inmediata a las víctimas, formar y sensibilizar a todos los operadores jurídicos en contacto con las víctimas. Se trata de adaptar las instancias judiciales para que sean espacios que garanticen la confidencialidad y seguridad de las víctimas y sus familiares.
  • Impulsar la reparación de las víctimas, no solo desde el punto de vista de una compensación económica, sino contemplando la restitución, rehabilitación, satisfacción y garantías de no repetición.

Para la realización del informe se ha analizado la respuesta de las autoridades y las instituciones españolas, se ha realizado 13 entrevistas individuales a mujeres víctimas y supervivientes de violencia sexual, además de otras 13 a familiares, que accedieron a hablar con la organización en nombre de las mujeres y adolescentes agredidas. Se hicieron también dos entrevistas grupales. Además, Amnistía Internacional se ha entrevistado con 13 ONG y con 57 profesionales (del mundo de la abogacía, psicología, sociología, psiquiatría, medicina y fiscalía, entre otros ámbitos).

Publicado en https://www.lamarea.com/2018/11/23/informe-subraya-desamparo-mujeres-ante-estado/

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Retos del feminismo 99%: “O avanzamos o avanzan”

Lula Gómez, Madrid. No hay un feminismo, hay muchos; no hay una mujer, hay muchas. De ahí la confusión cuando se le ponen apellidos a un término que es sinónimo de igualdad. Bien, cuando se habla de feminismo del 99% se hace referencia a una corriente nacida en Estados Unidos con el clamor de Ocuppy Wall Street, “hijo” del 15M español, que decía estar harta de unas políticas y unos gobiernos que solo favorecían al 1% de la población. Reivindicaban cuestiones de género, clase, raza y orientación sexual y el poder del 99% restante, como el feminismo que se pone este numeral. A partir de la publicación titulada Un feminismo del 99%, de Lengua de Trapo, cuatro de sus autoras debatieron sobre los retos de esta ideología. Lo hicieron en el madrileño Teatro del Barrio la noche del pasado lunes.

Para Justa Montero, que escribe un capítulo del libro dedicado al pasado 8M (https://www.publico.es/sociedad/nombres-calles-mujeres.html), el gran desafío a futuro está claro: “O avanzamos y situamos el feminismo en una dinámica que impugne el sistema, o avanzan”, señaló contundente esta histórica del feminismo español. Coincidió con ella la política Clara Serra, que abogó por articular el feminismo como el lugar para la lucha por otros espacios, como la reorganización de la economía (incluida la de los cuidados) y de la sociedad en general. Para ella, actualmente en Podemos, de quien habló en un tono crítico por no haber sabido entender el significado del feminismo desde el principio, el feminismo [del 99%] representa un nuevo tablero para hacer las cosas desde un proyecto transformador. Según Serra, la lucha ya no está en la defensa de las clases, sino en los derechos de ese 99% por el que abogan las mujeres.

La duda surge en cómo aglutinar los derechos de una masa tan diversa, plural y global. Porque este feminismo habla de migrantes, pensionistas, jóvenes, desigualdad (ya sea por etnia, sexo o religión), precariedad laboral… “El reto es organizativo. Porque el movimiento debe ser transversal e inclusivo y generar así una agenda reivindicativa de carácter universalista. Frente a los nuevos fascismos, la tarea es la reconstrucción de los círculos sociales desde lo público y la solidaridad y en contra de las políticas neoliberales”, apuntó la periodista Nuria Alabao.

Fefa Vila, que dijo tener más preguntas que respuestas a los retos del feminismo, habló de la necesidad de atender al relevo generacional, que demanda nuevos espacios y nuevas formas de organización. Se trata de crear los espacios para que quepamos todas y dar cabida, por ejemplo, al movimiento queer, trans o a las mujeres feministas racionalizadas. “También debemos hablar y pensar en cómo entendernos con las trabajadoras sexuales, que es el tema que ahora nos desune. No se puede obviar. Hay que entender la diversidad dentro del seno del feminismo y avanzar en él para reconocer a un sujeto feminista plural que se va haciendo más complejo en sus expresiones, luchas y reivindicaciones. Meterlo debajo de la alfombra, no ayuda”, afirmó la socióloga. Tanto ella como Justa Montero apelaron a reconocer los muchos logros del feminismo de los 70, que también fue hegemónico, recordaron. El problema, matizó Vila, es que luego fue borrado. Para seguir caminando, reiteró Vila es necesario renovar ese feminismo de los 70 y renombrar sus nuevos cuerpos y realidades. El objetivo: recoger el espíritu de las nuevas generaciones que suman ese nuevo feminismo.

Pero no sólo dentro, debe estar bien cosido un feminismo, cada vez más popular y universal. También es importante fijar las costuras con otros movimientos. Alianzas, repitieron las ponentes, para ser un movimiento fuerte, plural, autónomo de los partidos y una punta de lanza que recuerde que los derechos son conquistas. “Se trata de construir nuevas estructuras políticas sin destruir”, concluyó Fefa Vila.

El libro, Un feminismo del 99%, cuenta con prólogo de la feminista Nancy Fraser y los textos de Ana G. Adelantado, Nuria Alabao, Luciana Cadahia, Germán Cano, María Castejón, Silvia L. Gil, Tatiana Llaguno, Justa Montero, Clara Serra y Fefa Vila. En sus páginas se intenta responder a temas el por qué del éxito del 8M español, el papel de los hombres dentro de los feminismos, el feminismo como un tema también de la derecha, el #MeToo…FIN

Nota: esta pieza se elaboró para un medio de comunicación que, una vez encargado, cambió de opinión y no lo publicó. Me pagarán la mitad de lo pactado. #Precariedad.