Laura Luelmo: Quiero a los hombres gritando de dolor

Desgraciadamente, a muchas personas no nos hace falta esperar a la autopsia para saber lo que ha pasado, y no estamos locas. Me basta, como a todas, la certeza de que la profesora Laura Luelmo está muerta. Su delito: ¿salir a correr, ser mujer? La han matado. Su cuerpo apareció semidesnudo y oculto entre unas matas. Todos sabemos lo que significa.

En mi vida, significa cosas muy concretas. Significa que debo seguir cogiendo las llaves con fuerza, cuando voy a casa por la noche. Quiere decir que si eres chica mejor no debes correr por la noche. Quiere decir que yo, como todas las mujeres, no soy libre de pasear, disfrutar, salir, correr y vivir.

Porque quiero democracia para todas, para la mitad de la población, quiero ver un #PorTodos (se lo he leído a Soledad Murillo, Secretaria de Igualdad): pedía la implicación de los hombres. Nosotras estamos casi todas: no podemos tolerar más que una chavala no pueda salir a correr a la calle por miedo a no volver.

Estamos desoladas, cabreadas, tristes, hartas: no soportamos una muerte más. El horror: las casi mil mujeres asesinadas en España y contabilizadas, el clamor de la desigualdad, el #MeToo y el feminismo nos están uniendo.

Ahora les toca a ustedes, señores. Quiero ver a todos mis amigos en las calles e indignados #PorTodos los hombres feministas que no toleran que la democracia solo la pueda disfrutar la mitad de la población. Quiero verlos llorar de dolor y desgarrados, con nosotras. Porque si no lo están, están contra nosotras.

Anhelo un país en el que cada vez más #PorTodos entiendan que nos agreden cuando creen que nos piropean, cuando se van de putas, cuando debemos volverles a explicar lo necesaria que es la paridad, la corresponsabilidad o una ley contra la violencia machista.

Señores, amigos, compañeros, griten #PorTodos los que entienden que si no sois feministas, sois machistas y lo peor: que el machismo mata. Por favor, no lo hagan por sus hijas o hermanas, si las tienen. No quiero escuchar eso de “si le pasa a alguien cercano… cojo un bate de béisbol”. No. Piensen en que la democracia no funciona si no es para todas (las personas). A Laura, un hijo de putero la ha matado porque la vio correr y pensó que tenía derecho sobre su cuerpo. A Laura la han asesinado por ser mujer.

#PorTodas, #PorTodos vomiten sobre quienes siguen diciendo que somos unas feminazis, que ya hay igualdad y que estamos locas. Locas de dolor, sí. Quiero pensar que vosotros también.

Publicado en 20 minutos, Más de la mitad

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La invisibilidad oficial de la violencia sexual: ‘Ya es hora de que me creas’

La frase “No volvería a denunciar” fue la más repetida entre las múltiples mujeres entrevistadas para el informe Ya es hora de que me creas, publicado por Amnistía Internacional (AI) sobre violencia sexual contra las mujeres. A pesar de haber aumentado, España ocupa el puesto 25 de los 32 analizados en número de denuncias. El motivo para no acudir a las autoridades, según el director de la ONG, Esteban Beltrán, es que las mujeres no creen que sirva para nada. “No son creídas”, apuntó tajante.

El estudio denuncia que España lleva 30 años en los que las violencias son invisibles debido a la carencia de políticas públicas para luchar contra la violencia sexual. Para el responsable de AI, la violencia sexual en España fuera de la pareja o expareja es masiva e impacta en la vida de millones de mujeres en España y “es oficialmente invisible”.

Amnistía Internacional señala varias cuestiones que obstaculizan que las víctimas y supervivientes de la violencia machista denuncien y puedan gozar de sus derechos. Para empezar, subraya esa invisibilidad como un problema de base, tanto cuantitativo como cualificativo, e insiste en la inacción durante tres décadas de una política que no ha mirado y puesto remedio al horror que sufren el 13,7% de las mujeres españolas que reconocen haber sufrido violencia machista a lo largo de su vida, según la Macroencuesta de Violencia Contra la Mujer 2015.

Otro impedimento es, según el informe, la indefinición de una política pública común en todo el Estado. Asimismo, denuncia la falta de especialización del personal que atiende a las mujeres (policías, servicios médicos, jurídicos…), la necesidad de que exista una denuncia para que se garantice la intervención de personal forense y unos procesos judiciales que no resultan traumáticos para las víctimas, que vuelven a ser revictimizadas. “No puede ser que las víctimas tengan miedo de quienes deben protegerlas”, señaló la autora del informe, Bárbara Tardón.

Realizado durante este ejercicio, la investigación constata que no existen a nivel estatal campañas de información que aclaren qué hacer cuando la víctima ha sido violada o ha sufrido cualquier otro tipo de violencia sexual. La prueba es que el procedimiento que debe seguir una mujer es distinto según la comunidad en la que viva, si es que existe protocolo. Es lo que AI denomina “la lotería de las comunidades autónomas”. Otra forma de comprobarlo, señalaron, es lanzar la siguiente pregunta al aire: “¿Qué hay que hacer si te violan: primero al hospital (¿vale cualquiera?) o a una comisaría (¿vale cualquiera?)”. No hay cifras, defiende la ONG, que ofrezcan una dimensión real de la violencia sexual. Tampoco hay, subraya, recursos especializados.

A Blanca, por ejemplo, no la creyeron. Blanca estaba en la sala, no quiso ser fotografiada pero no tuvo reparos en contar el peregrinaje que tuvo que sufrir cuando la violaron, a pocos portales de su domicilio. En su caso, según llegó a su hogar, se lo contó a su madre y salieron juntas a una comisaría: no era la buena, la preparada con personal para atenderlas; de esa se fueron a otra –donde tras un interrogatorio de cinco horas–, no la creyeron. De allí partieron a un hospital, tampoco era el bueno. De allí, y en bus, se trasladaron a otro donde el forense seguía sin creerla… Pasaron casi 17 horas hasta que la atendieron y pudo volver a casa a bañarse y descansar. A Mónica Méndez, la madre de Raquel, una joven de 15 años que se suicidó víctima de acoso por Internet, tampoco la creyeron. O lo hicieron tarde, cuando la niña estaba muerta, explicó Méndez ante la prensa.

“La ropa, la hora, el alcohol, la raza, la etnia, la situación migratoria de la mujer… son todo estereotipos que siguen mermando la credibilidad de las mujeres y que está en la raíz del problema”, denunció Beltrán, un factor al que se suma la falta de formación del grupo de profesionales que atiende a las víctimas.

Seis medidas para garantizar los derechos de las mujeres

Para abordar la invisibilidad, el cuestionamiento y la desprotección de las víctimas de violencia sexual, Amnistía Internacional propone:

  • Recopilar datos que permitan dimensionar el problema para impulsar así políticas públicas, coordinadas con los gobiernos autonómicos, para la prevención, sensibilización, información, atención y reparación de las víctimas.
  • Crear servicios especializados como teléfonos disponibles las 24 horas del día, los 365 días del año, y garantizar la existencia de centros especializados en violencia sexual en todos los territorios del Estado español.
  • Revisar, actualizar y garantizar la aplicación el Protocolo Común para la Actuación Sanitaria ante la Violencia de Género, incluida la violencia sexual, de 2012.
  • Reformar el Código Penal en lo referente a todos los delitos sexuales, garantizando que se protege la autonomía sexual y el consentimiento libremente dado, de acuerdo con los estándares internacionales.
  • Facilitar asistencia letrada gratuita e inmediata a las víctimas, formar y sensibilizar a todos los operadores jurídicos en contacto con las víctimas. Se trata de adaptar las instancias judiciales para que sean espacios que garanticen la confidencialidad y seguridad de las víctimas y sus familiares.
  • Impulsar la reparación de las víctimas, no solo desde el punto de vista de una compensación económica, sino contemplando la restitución, rehabilitación, satisfacción y garantías de no repetición.

Para la realización del informe se ha analizado la respuesta de las autoridades y las instituciones españolas, se ha realizado 13 entrevistas individuales a mujeres víctimas y supervivientes de violencia sexual, además de otras 13 a familiares, que accedieron a hablar con la organización en nombre de las mujeres y adolescentes agredidas. Se hicieron también dos entrevistas grupales. Además, Amnistía Internacional se ha entrevistado con 13 ONG y con 57 profesionales (del mundo de la abogacía, psicología, sociología, psiquiatría, medicina y fiscalía, entre otros ámbitos).

Publicado en https://www.lamarea.com/2018/11/23/informe-subraya-desamparo-mujeres-ante-estado/

Contra los obsolutos privilegios de los feminismo blancos y privilegiados

¿Discriminaciones? Todas: por negra, por mujer y pobre y de izquierdas. Uno de los iconos de la lucha por la igualdad en América, Angela Davis, ha pasado por Madrid para hablar de feminismo y libertades. Volvió a dar una lección de valentía y coherencia: “Yo veo el feminismo como una estrategia contra el racismo, el fascismo, el capitalismo, la explotación económica”.

“Es filósofa, política marxista, activista afroamericana antirracista y feminista, y profesora del Departamento de Historia de la Conciencia en la Universidad de California en Santa Cruz, Estados Unidos”. Así arranca su descripción la Wikipedia. Su entrada en cualquier espacio impone: black power. Debe de ser la fuerza de ser comunista, negra, mujer y haber nacido en 1944, cuando todavía en Estados Unidos se imponían las leyes de segregación racial. Debe de ser la fuerza que aparece cuando 25 años más tarde, en 1969, como profesora de la Universidad de California y con Ronald Reagan como gobernador de ese Estado, el FBI informó de su afiliación comunista y el centro de saber desde el que impartía clases le rescindió el contrato. Debe de ser la fuerza que otorga haber nacido en un barrio conocido como Dynamite Hill (colina dinamita) por el gran número de casas de afroamericanas asaltadas por el Ku Klux Klan. No la calla nadie. Debe de ser por haber sido considerada –injustamente– una de las “criminales más buscadas” por un delito que no había cometido.

Invitada por la Asociación de Mujeres de Guatemala, Angela Davis (Alabama, 1944) estuvo en Madrid, en La Casa Encendida. No dio entrevistas: solo una charla para la prensa y una conferencia abierta al público, que dejó a decenas de personas fuera: eran muchos y muchas los que querían escucharla. Estos fueron los grandes temas que tocó.

Sobre mujeres y feminismo. “La categoría de mujeres no es unitaria. En el pasado se ha racionalizado que bajo el concepto mujeres estaba la imagen de una mujer blanca. La mayoría entendió el feminismo como feminismo blanco. Yo veo el feminismo como una estrategia contra el racismo, el fascismo, el capitalismo, la explotación económica. Así, de esa forma holística, espero que cada vez más mujeres, hombres y trans abracen el feminismo”, respondió sin vacilar. Una respuesta muy ligada a una de sus grandes máximas: El feminismo será antirracista o no será”, que por supuesto, se escuchó en Madrid.

Retos del feminismo. “Que la política no nos deje fuera, como tantas otras veces. Seguir en las calles organizadas y que el poder se impregne de feminismo”, recordaba uno de los símbolos de la lucha negra en América, autora también de la frase que decía que lo que necesitaba su país eran más políticos desempleados. “La principal respuesta contra la Administración Trump ha venido de las mujeres, que organizaron la mayor manifestación de los últimos tiempos en Estados Unidos”.

No valdrían en política, según la filósofa, los feminismo de la élite, siempre privilegiada. “Un feminismo que afecta sólo a aquellas que ya han llegado al final de la escalera económica y política, a aquellas que tocan con los dedos el llamado techo de cristal, es un feminismo que no ayuda a aquellas que están en la parte baja de la jerarquía, y que no representan al conjunto de las mujeres y de la población”.

Convencionalismos y lo binario de una perspectiva sexual que habla de hombres y mujeres. “Lo interesante del activismo trans, que ahora empezamos a entender, tiene que ver con temas relacionados con género, sí, pero sobre todo con lo que se considera normal. Hay que estudiar qué se entiende por normal. En su intervención, la activista también subrayó cómo la comunidad trans es la que más sufre la violencia, ya sea institucional o callejera. Y para este planteamiento, rescatamos su ya viejo “debemos hablar tanto de liberar nuestras mentes como nuestras sociedades”.

Fascismos y derechización de la sociedad. “El racismo ha estado siempre en el centro del fascismo. Y sí, es preocupante la vuelta de posibles fascismos en Europa y en Estados Unidos. Debemos mirarlo muy bien. La situación en Brasil, con la elecciones del domingo, y con un candidato que según los sondeos va a ganar y que es claramente homófobo y racista es muy preocupante [Efectivamente, Bolsonaro ganó las elecciones presidenciales el pasado domingo con una holgada mayoría]. Trump, por supuesto, ha reforzado en el mundo todas esas corrientes de extrema derecha”.

Migraciones y violencia. “Hay que abrazar a esa gente que huye del hambre y de esa violencia de un sistema que les ha arrebatado todo. Sufren de un capitalismo racial”, señaló la mujer que siempre quiere ha querido incidir en la violencia de las instituciones contra los más vulnerables: ya sea por raza, sexo o falta de recursos.

“Los mayores temas sobre derechos humanos tienen que ver con la situación que hoy viven los migrantes y los refugiados. Y para entender su situación hace falta repasar la historia del colonialismo y el capitalismo. Muchas veces olvidamos que su realidad actual viene generada por una serie de factores históricos. La situación de las mujeres y el feminismo también hay que verla así, como un movimiento que nace forjado por un colonialismo y un capitalismo global. No se puede asumir que las decisiones son individuales”, afirmó la mujer que se define como radical, sí, porque “radical significa agarrar las cosas desde la raíz”.

Publicado en El Asombrario

Feministómetro

Sí, ahora hasta los centros comerciales dicen ser feministas, las marcas de camisetas se tornan violetas y las pecheras se han llenado de Fridas Kahlos y eslóganes por los derechos de las mujeres. También los partidos parecen haber oído el grito de las mujeres en las calles por defender la igualdad: a un mismo salario, a vivir libres de violencia, a la paridad, a una investigación en salud, a una visibilización. Es un gusto, el mundo de repente se ha vuelto feminista, pareciese. Pero, ¿será verdaderamente así, cómo medir el compromiso real con la causa de quienes abrazan ahora el feminismo? El problema, es que no tenemos un feministrómetro, es decir, una máquina para medir machismos. Puesto que no contamos con ese contador y seguimos cayendo en las mismas prácticas patriarcales, van una serie de términos y experiencias que hablan de machismos. Haz la prueba, responde el siguiente test y comprueba cuánto pesan los estereotipos o las máximas tantas veces repetidas. Sí, tienes varios “síes” es fácil que te/nos quede todavía por aprender en feminismo y tenga/mos un problema a la hora de pensar, dada la sistematización de un mundo dictado por ellos. Prueba…

  1. A) Desconozco qué quiere decir palabra “señoro”.
  2. B) Desconozco qué quiere decir la palabra sororidad.
  3. C) Sí, creo que las feministas radicales son feminazis.
  4. D) Sí, sostengo que decir piropos a las mujeres por la calle es una galantería.
  5. E) Conjugo el verbo correr de la siguiente manera: yo corro, tu corres, el corre, nosotros corremos, vosotros corréis, ellos corren.
  6. F) Sigues hablando de conciliación y no de corresponsabilidad
  7. G) Comentas: “Si a mi hija o mi mujer le pasara lo de La Manada…”

Y aquí, las respuestas.

1. Para quienes no saben ver todavía a los “señoros” alrededor (cuidado, hay muchos) o ni conocen el concepto, les invito a irse a salir a las calles, es uno de los términos que más nos gustan. No está en los diccionarios, pero habla de “cierto tipo de hombres de comportamientos sexistas y con una visión del mundo tradicional y patriarcal. Son peligrosos, mandan, actúan bajo estereotipos y se sienten amenazados por el simple hecho de que una mujer sea consciente de sus derechos, y los reclame.

2. Sororidad. En la Fundeu lo dan por término válido y explican que es hermandad entre mujeres, lo que fue la fraternidad de la revolución francesa. https://www.fundeu.es/recomendacion/sororidad-termino-valido/En la RAE no está incluida, vaya, como feminista radical, invito a firmar porque exista, https://www.change.org/p/real-academia-española-incluir-la-palabra-sororidad-en-la-rae

3. Ser feminista radical es exactamente igual que defender los derechos humanos de una manera radical, puesto que no se pueden reivindicar a medias tintas.

4. No, los piropos son la práctica machista más comúnmente aceptada y constituyen una falta de respeto. Piropearnos supone cosificarnos y asumir que quien lo lanza tiene el derecho de lanzar y opinar, de dictaminar qué le parece esa mujer que deambula por las calles.

5. Yo, mujer, también aprendí a decir “nosotros corremos”. Las nuevas generaciones son la esperanza. Caí rendida de amor ante la llamada de atención de una maestra a la hija de mis amigos. Cuando le pidieron el verbo ella lo conjugó así: yo corro, tu corres, ella corre, nosotras corremos, vosotras corréis, ellas Corren. La profesora no cabía de gozo, la niña ya piensa diferente. La aplaudo con todas mis fuerzas.

6. La conciliación sigue recayendo sobre las mujeres; la corresponsabilidad sobre el Estado, las empresas, los hombres y las mujeres.

7. ¿De verdad tienen que violar a tu hija para que sientas cercano el terror de ese delito? Las mujeres somos personas, no necesitamos parentescos para que se defiendan los derechos humanos.

Y tras esto, parafraseo a la jueza Gloria Poyatos, que dice que el “machismo es una enfermedad de transmisión cultural cuya vacuna es la educación”. Afortunadamente, como apunta la jurista, se puede curar.  Así que a correr, a por libros. Yo ya corro en femenino y además, invito a la comunidad a enviarnos más propuestas para engordar este necesario feministómetro.

Publicado en Más de la mitad, 20 minutos

“Las niñas necesitan módems”: Laura Jordan

El diario The Guardian la define como un icono del feminismo digital. Cuando le preguntamos, Laura Jordan Bambach encoge los hombros y lo explica por su compromiso por contar las cosas desde la diversidad. Lo lleva haciendo desde hace décadas, cuando empezó a editar una revista diferente para chicas. “Ser reconocida me pone en una situación de responsabilidad. Considero y creo también que debo aprovechar mi voz para cambiar los estereotipos que nos rodean”, explica la publicista a su salida de una charla organizada por el Círculo de Creativos (cDc), de donde se ha despedido con un sonoro “break de rules (rompe las reglas)”.

Porque a ella, comunicadora nata, esa fórmula —en principio sencilla y hasta manida— le ha funcionado. Mirar desde otra perspectiva, la de la diversidad y de los derechos de las mujeres, puede ser esa manera de “salirse de la norma”. “Yo apuesto por trabajos de gente diversa que habla de otras creatividades y que se mete en otras pieles. Y sí, la ausencia de mujeres en la Historia hace que nuestra forma de crear se salga de lo establecido. Es terrible que sólo veamos el mundo con los ojos de quienes siempre mandaron”, relata.

“Lo interesante es alejarse de eso”, señala la directora creativa y socia de una de las agencias más influyentes de Londres, Mr. President. Es una cuestión de justicia, cargada además de pragmatismo, argumenta. Esa mirada fue la culpable de su primer éxito: a principios de los 90, en su lejana Australia, su tierra natal, Laura Jordan lanzó Geekgirl, un cibermagazine hacker para mujeres. Pensar y contar historias con perspectiva de género fue la clave para la publicación geek, es decir, rara, que montó.

Sus promotoras se inspiraban, cuentan, en calcomanías con lemas que decían “Deja tu ponny y coge un ordenador” o “las niñas necesitan módems”. Y así, desde su espacio ciber, entró de lleno a hablar de mujeres y tecnología, de mujeres y ciberarte, de ciberfeminismo, de código, programación y animación. Las protagonistas eran mujeres digitales fuertes (hackers, artistas, poetas, codificadoras…). Se hablaba de otros temas también. Valía el porno, el género, el sexo y hasta la guerra, pero sin pelos en la lengua. Ella cuenta que sentían que “pirateaban la cultura”. De ahí saltó de continente y desde Europa, en Reino Unido, montó la plataforma She Says.

Desde ella impulsa a las mujeres a tomar parte de las carreras digitales. “Damos a las mujeres un espacio para compartir su creatividad. Buscamos romper las barreras y techos de cristal. Repetimos que hay que hacer red y que no estamos allí para hablar de que no estamos en la industria, sino de nuestros puntos de vista”. ¿Por qué no hay mujeres en la cúpula de la industria publicitaria? “Porque nos enseñaron a estar calladas, a no opinar y a complacer”, responde. “Desde la publicidad y la creatividad, tenemos el poder de cambiar la cultura. Si nos ponemos y lo creemos. Debemos posicionarnos y decir basta a que todas las voces sean masculinas y blancas, ya vale de una cultura estándar, una norma que además ya no comunica”.

“¿Quién compraría ahora una publicidad de una lavadora porque esté detrás una señora? No somos objetos”, apuntilla. Para Jordan, el #MeeToo debe dar un paso más allá para transformar desde la diversidad, algo para lo que las empresas “deben ser más valientes”. E insiste en la creatividad porque cree que cuando una idea es realmente buena, deja de ser publicidad y se convierte en cultura, que en el siglo XXI debe ser disruptiva, feminista e inclusiva.

Respecto a las redes sociales, la australiana considera que son una excelente plataforma para romper el espacio que siempre tuvieron acotado el poder. No obstante, avisa de los peros. De Facebook, por ejemplo, con quien colabora, considera que puede ser un gran hermano, que depende de los usuarios y que no podemos olvidar que las plataformas gratuitas hacen su negocio de vender al usuario. “Entonces, piensa lo que haces”, sentencia esta mujer con nombre de película de Tarantino y un Facebook pobre en cuanto a contenidos. No debe de ser su red, parece. FIN.

Publicado en Público

No es no y una violación es una violación

Señoros jueces: voy a consultar simplemente con la RAE por si puede ayudarles a entender qué es una violación. Porque hay algo que todas hemos entendido, y a ustedes parece que les cuesta.

Para ello me acojo a las palabras que recoge la sentencia dictada por la Audiencia Provincial de Navarra, los hechos probados que sufrió una mujer de 18 años por parte de cinco hombres durante la fiesta de San Fermín 2016. La víctima se sintió ‘impresionada y sin capacidad de reacción‘, con ‘un intenso agobio y desasosiego, que le produjo estupor y le hizo adoptar una actitud de sometimiento y pasividad, determinándole a hacer lo que los procesados le decían que hiciera, manteniendo la mayor parte del tiempo los ojos cerrados’. En los vídeos, la joven violada aparece ‘agazapada, acorralada contra la pared por dos de los procesados‘, y expresando ‘gritos que reflejan dolor’.

“Acorralada”. Definición 1: encerrar o meter el ganado en el corral. Definición 2. Encerrar a alguien dentro de estrechos límites, impidiéndole que pueda escapar. Definición 3. Dejar a alguien confundido y sin tener qué responder. Definición 4. Intimidar, acobardar.

“Someter”. Definición 1: sujetar, humillar a una persona, una tropa o una facción.

“Agobio”: sofocación. Angustia.

“Agazapada”. Agacharse como lo hace el gazapo cuando quiere ocultarse de quienes lo persiguen.

Si a esto le sumamos que ella estaba –tal y como recogen los hechos- “sin capacidad de reacción”, “contra la pared”, “con gritos que expresan dolor” y en “situación de sometimiento y sumisión” eso es una violación en toda regla.

Y aquí vuelvo a la RAE:

“Violación”: Tener acceso carnal con alguien en contra de su voluntad o cuando se halla privado de sentido o discernimiento.

Lo terrible de este caso, por el que nos han violado a todas, es que aquí no se ha juzgado a estos hombres que a la fuerza y abusando de su superioridad física y numérica, introducen a una joven en un portal sin su consentimiento. Lo bárbaro es que se la ha juzgado a ella y lo peor, estamos dando carta blanca a los violadores para que sigan utilizando los cuerpos de las mujeres como si fueran propios.

Yo, y todas nosotras, que sí somos manada #NosotrasSomosLaManada no vamos a parar hasta que esto se revierta. Nuestro mensaje para la víctima es: te creemos. No nos importa, como parece que sí a la justicia patriarcal, que no enfatizases el uso de la violencia: estabas sometida, agobiada, aterrada… No hay más que explicar. Qué exquisitas, sus señorías, de repente cogiéndose a la semántica para aducir que solo utilizaste el verbo ‘obligar’ una vez: Nos basta con tu ‘me hicieron algo que yo no quería hacer’.

No vale juzgar a la víctima, no vale perseguirla, no vale espiar sus redes socialespara ver si ella hacía ‘vida normal’ tras tan salvaje atropello, no vale cuestionar si ella estaba borracha. No podemos aceptar volver a tener que escuchar exabruptos como los del magistrado González al escribir que vio en ella vestigios de jolgorio y regocijo. ¿De qué habla? Y más: ¿A quién juzga, a ella o a ellos? ¿Qué ojos hay que poner ante unas bestias que abusan de su fuerza, te roban el móvil, te vejan y graban y difunden el horror?.

  • Señoros: dícese de cierto tipo de hombres de comportamientos sexistas y con una visión del mundo tradicional y patriarcal. Son peligrosos, mandan, actúan bajo estereotipos y se sienten amenazados por el simple hecho de que una mujer sea consciente de sus derechos, y los reclame. (Esta definición todavía no está en el diccionario, pero llegará: se la regalamos a la RAE).

Publicado en 20 minutos, Más de la mitad

La publicidad se levanta contra los estereotipos machistas

Preocupada por los muchos estereotipos contra las mujeres que se dan en su sector, la publicidad, Uschi Henkes, presidenta del Círculo de Creativos (CdC) se propuso plantear un cambio. Escuchó propuestas, que si una web a modo de tutorial, que si un manual de buenas prácticas para profesionales, que si una app con instrucciones… Ninguna le convenció: Henkes, la primera presidenta de este selectivo club, no quiso plantear una iniciativa elaborada de arriba a abajo e unidireccional y prefirió escuchar. Por eso, hace apenas un mes envió, como una de sus primeras acciones al frente de la institución, una carta a todo el colectivo para empezar a cambiar las cosas.

“Me gustaría que los profesionales, tanto del lado del cliente o de la agencia, tuviéramos una especial sensibilidad con los estereotipos que utilizamos en la comunicación que, por costumbre, inercia o comodidad, siguen anclados en el pasado. Desde el CdC lanzamos una campaña que llamamos OVER. Se acabó. Un OVER que es un grito que tapa esos anuncios que hemos visto durante años donde la mujer cumple un papel secundario, sumiso y muchas veces cercano a un cliché sexual. Ya va siendo hora de que el sector de la comunicación opine sobre lo que se debate actualmente en la sociedad”, escribía.

Para empezar, y mientras recibía respuestas a su misiva, invitó a los profesionales del sector a empezar a llenar twitter de reflexiones con el hastag #over. “La gente quiere opinar y hay que escuchar”, afirma. Por eso, arrancarán con doce mesas en las que sentarán a diferentes sectores de la industria de la publicidad (automación, belleza, limpieza, banca, comunicaciones…) con artistas, anunciantes, modelos, sociólogos, estudiantes, académicos y distintos perfiles para crear un documento que ayude a romper esos estereotipos, violencias, contras las mujeres.

La idea es que cada reunión se forme con gente nueva para que discutan una pregunta temática y concienciar sobre el problema. Tal y como explica Henkes, es pronto para saber qué forma tendrá la herramienta que salga de tanta discusión. En principio, habla de libro -aunque sin precisar-. En él, la intención es entregar el producto de esas reuniones a importantes cineastas, gente anónima, como un ama de casa, pensadores y trabajadores ajenos al sector (¿por qué no un taxista?) para que ellos escriban y creen a partir de lo debatido. ¿La fecha? Abril de 2019, durante el próximo Certamen de la Creatividad Española, comentaba a Público este fin de semana en la clausura de la edición de este año.

Henkes, que sí reconoce haberse encontrado con alguna crítica ante su iniciativa, se apoya en el trabajo ya iniciado apenas hace un par de años por Más Mujeres Creativas, una plataforma colaborativa e independiente nacida para promover la visibilidad e igualdad de oportunidades en España. Porque en el sector, con un 56% de mujeres, solo el 14% son directoras creativas y apenas un 1% llega a la dirección general. Belén Coca, una de sus fundadoras, utiliza la palabra “evangelizar” sobre feminismo para revertir los muchos patrones adquiridos.

Habla también de la oportunidad que se presenta ahora para romper con los roles culturales que se han dado a hombres y mujeres. “¿Quién dice que los hombres no tienen sentimientos, quién dice que a nosotras nos gusta aparecer reflejadas con un jabón de platos y no querremos comprar uno en el que aparezca un hombre? Es irreal”, señala. Y en ese aspecto, tanto Henkes como Coca coinciden en señalar cómo las consumidoras empiezan a preferir una publicidad no sexista. FIN

(Publicado en Público)

#MeNiegoA la indiferencia

Mayerlis Angarita, una defensora colombiana de los derechos de las mujeres, repetía algo que dio titulares en España cuando la entrevisté en su país. Decía: “No es normal que nos violen. No es normal que nos desaparezcan”. Aquí su frase llamó la atención; allí, menos.

Es como si en su país, acostumbrado al horror de la guerra y a más de ocho millones de víctimas, la gente se hubiese anestesiado contra el dolor. Ella, que vive con guardaespaldas porque varias veces han intentado matar, afirma también que la indiferencia mata.

En España, donde la violencia machista ya ha asesinado a 44 mujeresme niego a normalizar las muchas violencias que sufrimos las mujeres de aquí y de allá, de mayor y menor formación, de clases altas y bajas, de orientaciones sexuales diversas y los más variados credos y culturas. Porque es violencia contra nosotras que cobremos menos, que no estemos representadas en la política de una forma paritaria, es violencia que haya más desempleo entre las mujeres, que paguemos una factura mayor en términos de salud que los hombres, que la justicia todavía no cuente con una perspectiva de género, que nos cosifiquen, nos piropeen por las calles y los chistes machistas sigan siendo jaleando… Todo eso son violencias, especialmente cuando nos están matando. Y ante esos datos que sin duda constituyen una agresión a todas y cada una de nosotras, solo un 0,8 de los españoles consideran la violencia contra las mujeres como un asunto grave. Y hoy, a dos días del Día Internacional de la No Violencia contra la Mujer, me uno a la campaña que lanza Oxfam Intermón contra esta enfermedad que son las violencias contras las mujeres, un problema calificado de pandemia por Organización Mundial de la Salud, y digo “#MeNiegoA la indiferencia contra las múltiples violencias machistas”.

E intencionadamente uso el plural porque son muchas las desigualdades. Van algunas, las más obvias. #MeNiegoA

  1. A que no lideremos y existan techos de cristal. Las mujeres ocupan un 14,3% de los puestos directivos.
  2. A que cobremos menos. Cobramos de media un 15% menos.
  3. A trabajar más en el hogar. El uso del tiempo es radicalmente distinto: nosotras dedicamos al hogar una media de 4,29 horas al día; ellos dos menos.
  4. A cobrar menos pensiones. Nuestra vida laboral es más corta, los sueldos más precarios y por lo tanto, cotizamos menos. Pensiones. Un 69% de los hombres cobra pensión, mientras que las mujeres son un 30,78%.
  5. A que sigamos sin jugar un papel igualitario y en paridad en la política.
  6. A que sea más difícil trabajar para una mujer. El paro entre las mujeres es mayor.La tasa de empleo femenino en 2012 no llegó al 39%, 10 puntos por debajo de la masculina. Entre 2008 y 2013, el desempleo femenino se duplicó, pasando del 13 al 27%. El 72,5% de las personas con contrato a tiempo parcial son mujeres.
  7. A que tengamos un papel secundario en el mundo de la ciencia.
  8. A sufrir acoso sexual
  9. Al maltrato físico y psíquico. El 35% de las mujeres en todo el mundo han sufrido violencia física y/o sexual.
  10. A un lenguaje sexista.

Pero hay muchos más motivos y causas a las que hombres y mujeres debemos negarnos. Va una lista rápida confeccionada entre mis compañeras:

Me niego a educar a mi hij@ en el machismo

Me niego a callarme cuando me interrumpen por el mero hecho de ser mujer

Me niego a tratar de manera diferente a las personas según su sexo

Me niego a escuchar tertulias sólo de hombres

Me niego a soportar que la pobreza y la desigualdad afecten más a las mujeres

Me niego a que miles de niñas sufran ablación

Me niego a alimentar los estereotipos que limitan a las mujeres

Me niego a comprar juguetes sexistas

Me niego a que las mujeres sigamos cobrando un 15% menos

Me niego a trabajar 54 días gratis

Me niego a que las trabajadoras domésticas estén discriminadas

Me niego a juzgar a las mujeres sólo por su apariencia

Me niego a que las mujeres cobremos menos. ¡22,9%!

Me niego a que ser madre perjudique la carrera profesional de una mujer

Me niego a que se minusvaloren los logros de las deportistas

Me niego a minusvalorar el maltrato psicológico

Me niego a que en mi país se tolere la explotación sexual de mujeres

Me niego a interrumpir a una mujer cuando habla

Me niego a perpetuar el machismo

Me niego a ignorar la violencia machista que existe a mi alrededor

Me niego a callar ante el ciberacoso

Me niego a callar ante el acoso

Me niego a participar en un panel o conferencia solo de hombres

Este post forma parte de una serie de entradas creadas específicamente por diversas expertas, en el marco de la campaña #MeNiegoA  de Oxfam Intermón.  Tienen como objetivo sensibilizar y generar debate acerca de la gravedad de las violencias machistas en nuestra sociedad durante los 16 Días de Activismo contra la violencia de género.